lunes, 4 de febrero de 2008

Texto Revolucionario

Hoy en la mañana desperté con un fuerte ruido afuera de mi ventana. Tardé unos cuantos segundos en pararme y darme cuenta de que habían llegado a la parte residencial de la comunidad. Yo, junto con las pocas familias que vivimos en el mismo lugar corrimos hacia un mismo punto para refugiarnos del ataque. Entre los dirigentes del grupo, había que tomar decisiones rápidamente, en cuanto al refugio de las familias. Dos de ellos, dijeron que era mejor que todos saliéramos por atrás y recorriéramos el centro hasta llegar a la comunidad más próxima. Salieron uno por uno, corriendo lo más rápido posible sin atraer la atención de los guerrilleros para que pudieran salir a salvo, después de que habían escapado los niños y las mujeres, nosotros los hombres salimos tras de ellos. El ruido era lo más impactante, y aunque intentábamos escaparnos lo más rápido posible, la sensación de cada disparo se sentía más próxima cada vez. Los niños gritaban y las madres intentaban calmarlos, tratando de llegar a un lugar seguro en cuanto antes. Después de correr por varios minutos habíamos llegado al siguiente poblado. Al escuchar el ruido, nos abrieron las puertas inmediatamente y nos dieron refugio. Entre todo el ruido y destrucción, sabíamos que la guerra había comenzado…Makorina tenía que defenderse y pelear...

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