Después de la crisis electoral del 2006 en México, el país quedó dividido. Eso dio pie a la desintegración de la antigua república y proporcionó las bases necesarias para crear nuevos países pequeños que son gobernados bajo ideas y leyes totalmente diferentes. Bajo este contexto surge nuestro país, La República Bolivariana de Makorina. Este proceso democrático es monitoreado por el Instituto Electoral el cual es una organización no gubernamental encabezada por 20 consejeros que son electos por el sufragio y no pueden pertenecer a ningún partido político. Sin embargo, deben demostrar ciertas tendencias ideológicas para que cuando quede constituido el consejo exista una equidad en género, creencias e ideas.
Por último, a pesar de que la República Bolivariana de Makorina se rige por un sistema democrático dividido en tres poderes, el poder que ejerce el gobierno es exclusivo a temas que conciernen a toda la población y no pueden resolverse de una manera más local. En nuestro país, el poder es descentralizado, y la mayoría de las decisiones son tomadas por las comunidades o conjuntos de ellas. De esta forma, cada grupo puede decidir que es lo que mejor le conviene y las dependencias del gobierno participan en las decisiones en caso de que exista un desacuerdo o problema en las comunidades.
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